marzo 14, 2012

Contigo vuelvo a nacer

Toda célula en el cuerpo humano se regenera en promedio, cada 7 años. Como las serpientes, a nuestro modo, cambiamos la piel. Biologicamente, somos totalmente nuevas personas. Podemos vernos igual, probablemente lo estemos, pero el cambio no es perceptible... no en la mayoría de nosotros, pero todos cambiamos, completamente, para siempre.

Cuando decimos cosas como "la gente no cambia", los científicos se vuelven locos porque el cambio es literalmente la única constante en la ciencia. La energía, la materia, están siempre cambiando, mutando, emergiendo, creciendo, muriendo. Es la manera en la que la gente trata de no cambiar lo que no es natural... el modo en que cambiamos las cosas en lugar de dejarlas ser. La manera en que cambiamos viejos recuerdos en lugar de crear nuevos, en que insistimos en creer a pesar de cada indicación científica de que nada en esta vida es permanente. El cambio es constante. Cómo experimentamos ese cambio, queda en nosotros. Puede sentirse como la muerte o como una segunda oportunidad en la vida si nos abrimos, perdemos el control, lo dejamos ser. Puede sentirse como pura adrenalina, como si en cualquier momento pudiéramos tener otra chance en esta vida... como si en cualquier momento pudiéramos renacer completamente, otra vez.